LA GARROFERA
SYNKRO parte de una premisa sencilla, reunirnos para compartir. Frente a dinámicas cada vez más fragmentadas e individualizadas, el encuentro propone una forma de hacer basada en la proximidad y la construcción colectiva.
A lo largo del día, las prácticas fueron apareciendo. Música, acciones, escritura, dibujo, graffiti, arte digital, etc. Es algo más que una sucesión de formatos, lo que se produjo fue un ecosistema donde cada intervención encontraba sentido en relación con las demás y con el contexto.
El propio entorno condicionó esa forma de estar. La Garrofera no funcionó como escenario, sino como espacio activo que invitaba a otras temporalidades y a formas de producción menos mediadas. Las intervenciones en el paisaje, la pintura mural o los gestos más mínimos compartían la misma lógica.
La comida, organizada de manera colectiva, reforzó esta dimensión. Compartir recursos, parte del mismo proceso que las prácticas artísticas, diluyendo los límites entre producción y convivencia. SYNKRO se plantea así como un ejercicio de comunidad. No tanto como evento puntual, sino como ensayo de otras formas de organización y relación entre creadorxs, donde lo importante no es únicamente lo que se muestra, sino las condiciones que lo hacen posible.
El encuentro fue de carácter privado, por invitación, y estuvo dirigido a lxs miembrxs de la comunidad cisma.
