Usando la inteligencia artificial como medio y herramienta, las obras propuestas invitan al espectador a establecer una relación dinámica y simbiótica con la tecnología, observando como los algoritmos juegan con patrones y formulas que imitan o juegan con las formulas y las matemáticas de la naturaleza y del universo micro y macro. Posibilitando una comprensión más profunda de nuestro lugar en el entorno en el que vivimos, con visiones dentro de universos programados en constante evolución.
En el proyecto Photon se encuentra un espacio oscuro, formas tridimensionales generadas algorítmicamente, usando Processing 4 son proyectadas en el espacio. Estas formas no permanecen fijas, ya que de manera sutil emergen, mutan, se disuelven y se recombinan, como si respondieran a las leyes físicas que estructuran la naturaleza. Evocan tanto la lógica del código como los ritmos del universo. La instalación sitúa al espectador en una escala ambigua, entre lo micro y lo macro, recordándonos que habitamos apenas un pequeño punto azul suspendido en la inmensidad.
Suspendida entre el proyector y la superficie de proyección, una constelación de partículas y figuras geométricas orbitan lentamente. En ese juego de descomposición y expansión, las leyes físicas y matemáticas que dan forma a la naturaleza y al cosmos, son una forma de hacer visible nuestra fragilidad, nuestra interdependencia y nuestra posición diminuta pero significativa dentro de un cosmos mucho mayor que nosotros.
Desde la Transducción Creativa, donde lo analógico y lo digital se traducen mutuamente, se hace perceptible cómo las leyes físicas y matemáticas que dan forma a la naturaleza son también las que configuran el universo que habitamos. En sintonía con la mirada de Carl Sagan, nos recuerda que ocupamos apenas un pequeño punto dentro de la inmensidad del cosmos.
